Es frecuente escuchar en nuestro medio, voces que descalifican a los adultos mayores que mantienen una vida laboral activa, pese a su edad. Frases como “vaya a cuidar nietos”, “dele oportunidad a los más jóvenes”, entre otras; son comentarios regulares en tertulias y redes sociales.
Quienes hacen este tipo de afirmaciones, tal vez no están pensando en llegar a viejos o piensan que tendrán la misma edad toda la vida. En ambos casos, ellos mismos se están descalificando del hermoso privilegio de envejecer y disfrutar de una larga vida llena de enseñanza y satisfacciones, que de alguna manera endulzan los sinsabores naturales del vivir.
A mis 90 años, sé y reconozco que no tengo la misma energía o agudeza mental que cuando fui alcaldesa, gobernadora, diputada, legisladora, representante del Parlacen o representante de corregimiento; en una carrera pública y profesional que abarca más de 50 años.
Algunos dirán: “ya señora vaya a descansar…”, pues no; mi descanso es el trabajo, tengo la voluntad y la energía suficiente para seguir sirviendo a mi prójimo desde un cargo oficial, y como periodista, y lo seguiré haciendo hasta que Dios me lo permita.
Quiero decirle a mis queridos adultos mayores y a los que van para viejos: la vejez es un privilegio del cual, lastimosamente, no todos están llamados a disfrutar. Es por ello, que debemos vivir esta etapa con actividad y alegría, según nuestra realidad y posibilidades, ya que es la culminación de nuestro paso por el mundo.
Cuando el Papa Francisco vino a Panamá para la JMJ, les dijo a los jóvenes reunidos en nuestro país: “hagan lío”. El Santo Padre lo que quiso decirle a esa juventud, es que nunca deje de ser inquieta, que se mueva, que tengan metas, y eso mismo le digo yo a los viejos de mi país: “hagan lío”, muévanse, no pierdan las ilusiones, aprendan algo nuevo todos los días, sean ejemplo de vida para sus nietos y las nuevas generaciones, pero sobre todo, nunca dejen de soñar, porque vivir sin sueños, ilusiones y metas es ya estar muerto en vida.
La autora es periodista de más de 50 años de trayectoria y actual gobernadora de la provincia de Panamá.









